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LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y LA INTIMIDAD
El derecho a la intimidad personal y familiar y a
la propia imagen, está protegido constitucionalmente.
El respeto a la intimidad es uno de los derechos
humanos más ¡importantes. Como dicen los ingleses "my
home is my castle" (mi casa es mi castillo).
Lo más humano del hombre es su intimidad,
por consiguiente, su intimidad es lo más respetable; no es
lo mismo la intimidad del hombre que la intimidad de la mujer; no
es lo mismo la intimidad del hombre privado que la intimidad del
hombre público, pero el que no sea lo mismo no quiere decir
que no haya que respetar todas las formas de intimidad.
La intimidad está ahora invadida por los medios
técnicos de comunicación. De un lado por la perfección
de estos medios para penetrar en lo que parecía impenetrable;
y de otro porque hay gentes que están especulando con su
intimidad, especulando e incluso cotizándola materialmente.
La intimidad no sólo hay que tenerla como
algo propio e intangible, sino que también hay que protegerla,
que salvaguardarla. En otras palabras, la intimidad, para que sea
respetada, hay que hacerla respetable. Se trata de un problema moral
y, si es verdad que la moral no puede ser impuesta por la Ley, también
lo es que la vida del hombre público su moral privada forma
parte de su personalidad, de su imagen, de su responsabilidad.
Si la mujer del César no solamente tiene que
ser honrada sino que tiene que parecerlo, el hombre público,
para parecerlo, tiene que ser honrado, no en el sentido de impecabilidad,
que no se puede imponer a ningún ser humano, pero sí
en el sentido de no dar escándalo. Las clases altas tienen
la obligación de ejemplaridad.
El accidente de Ted Kennedy, en la Bahía de
Cahaquidy, en compañía de una secretaria, le costó
su carrera a la Presidencia. Ha sido justo.
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