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ANTONIO GARRIGUES: LA ESPIRITUALIDAD DE UN SABIO
Su voz cansada habla de cómo era vista España
en el franquismo; sus manos lentas apenas se mueven en ese intentar
hallar el lugar donde se esconde la libertad aunque diga, con el
peso de quien sabe decir algo importante, que "la libertad
se encuentra cuando no hay coacción para que cada uno manifieste
su manera de ser y de pensar".
Yo intento preguntarle; porque advierto en sus ojos
la pasión del que aún quiere vivir más y la
ilusión de quien no ha visto sorprenderse lo suficiente:
cuando gusta la vida siempre se quiere más.
La política es una tontería para
tontos
¿Cómo se siente uno cuando dice: "He sido
ministro he sido embajador"?
- Si uno es tonto se lo cree, si no es tan tonto como perece se
da cuenta de que eso no vale nada; de que uno sólo es hombre,
y como tal vive.
Por eso no aguanta quince minutos hablando de temas
poco menos que absurdos. No sabe ya qué decirle a nadie de
la época de Franco que merezca la pena y que no se sepa ya.
Por eso, cuando aún no llevamos diez minutos juntos y hemos
agotado ya la política y la economía, rompe diciendo:
"Todas estas preguntas que me estás haciendo sobre mi
vida en Roma, de embajador o la situación actual española,
son tonterías para tontos. Te las contesto porque algo hay
que decir; pero nada tienen que ver conmigo".
Entonces, ¿qué quiere que le pregunte?
- No lo sé; pero esas cosas de la política son absurdas.
De alguna forma tenía que empezar a conocerle...
- Yo contesto esas cosas, pero no creo en ellas, no les hagas caso...
En cuanto a la situación política española,
no es cierto aquel poema de Manrique "Cualquiera tiempo pasado
fue mejor".
¿Le gusta la poesía?
- Claro que me gusta, ¿y a tí?. Si quieres conocerme
mejor te leeré algunos versos que tengo escritos.
Entonces pide el libro de poesías, que recoge
entre sus manos como si de una porcelana se tratase; lo mira con
ojos nuevos, parece casi que nunca lo hubiera leído, y comienza
a recitar, emocionado, versos que hacía años no recordaba...
Las palabras pobres que yo siento
"Nunca expliques al amor lo que sientes tú y yo
siento,
que explicar lo inexplicable se llama perder el tiempo
En el mar no se hacen sendas, porque el mar es un reflejo
sólo quedan las pisadas que se hacen de tierra a dentro;
estas son palabras pobres. Pero son las que yo siento".
¿Qué siente ahora que lo está leyendo?
-Cuando leo un poema me parece que es de otro. Al escribir unos
versos eres tú, eres el fondo de tí, se es más
uno mismo.
Pero yo no comprendo cómo es que uno, al escribir algo
en lo que se vuelca, no se reconoce después.
- Pues porque eres tú mismo otro, porque cuando estás
en esta otra vida eres otro realmente. Aquí estás
expresando lo más profundo de tu ser, esa intimidad tuya.
Pero en la vida no te queda más remedio que acoplarte a ella,
a lo que vivimos.
Usted se entrega mucho a todo lo que hace, por lo que se ve
en sus versos. ¿No tiene miedo al vacío que puede
suponer tanta entrega?
- Sí, sí. Ésa es la verdad. Yo me entrego
muy apasionadamente, muy enteramente por lo que merece la pena.
Eso es lo que es uno en realidad.
¿Qué opina del Príncipe y el Mendigo?.
-El Príncipe puede ser el Mendigo y viceversa, esa es la
realidad. Si el Príncipe se cree un Príncipe es un
mendigo; y si éste tiene conciencia de la maravilla que es
ser hombre, del don de la vida, de la bondad, entonces es un príncipe.
Recordaré mejor los timepos en que he amado más.
¿ Qué valores aspira a alcanzar?
- El amor es el principal, el más importante de todos. La
capacidad de amar,en su sentido más profundo, es la esencia
de la persona. Por eso yo recordaré mejor los tiempos en
que he amado más, como es natural es decir, los mejores momentos
de mi vida. Es esa capacidad de darse, de comprender, de falta egoísmo...de
generosidad.
Pero usted me habla de algo casi que irreal.
- Claro. Lo bonito es la irrealidad que tiene; aunque no por ello
deja de ser posible.
¿Qué diferencia hay entre lo real y lo irreal
entonces?
- Lo importante es que algo sea verdadero, entonces es real. Que
sea auténtico lo que se haga; como está escrito "La
verdad os hará libres". Pienso que no somos libres mas
que cuando somos verdaderos.
Aun así yo me puedo engañar con mi verdad, y eso
no quiere decir que sea real.
- No. No puedes autoengañarte de esa forma. Tú tienes
que buscarla, como todos. Así no te equivocarás nunca;
y siempre se acaba encontrándola.
El mal es el desamor
¿Dónde está el mal?
- El mal es el desamor, nada más y nada menos que él.
Todo lo que está hecho con amor se salva incluso el pecado.
Lo terrible es el desamor, el que no tiene capacidad de amar, eso
es realmente malo.
¿Cree de verdad que hay gente mala?
- Sí, hay quien es incapaz de amar. Estoy convencido de
que no se puede hacer mal si amas. Es absolutamente imposible.
Su gran inquietud...
- El deseo de perfección ... de dar de mí todo lo
mejor, lo más que pueda. Y siempre tiene uno la gran pregunta
de si está dando todo lo que puede y todo lo que debe. Esto
si me inquieta, el dar de mí todo la que pueda.
Hace falta ser muy grande para dar tanto.
- ¿Por qué?. Cada uno da lo que tiene, lo que puede,
grande o pequeño. Eso no consiste en grandeza económica
o política; sino en cosas muy sencillas; pero más
verdaderas.
El servir, la generosidad, ayudar, darse, esto es tan bonito...
Al mundo no le pasa nada sino todo.
Entonces, ¿qué le pasa al mundo?
- No le pasa nada, porque le pasa todo.
¿Me lo puede explicar?
- Sí, divinamente; porque eso es todo lo que tenemos que
hacer. Al lado de ello nuestras pequeñas ambiciones no son
nada. Lo profundo de la persona es que siente esa necesidad de darse
a algo o a alguien.
Pero yo miro a mi alrededor y veo que usted me habla de un mundo
lejano que es inaccesible.
- Es un mundo que está dentro de nosotros. En la vida incluso
hay tanta injusticia, tantas casas malas. Pero tenemos que luchar
por eso, para que todo ello no nos desvirtúe, no nos rebaje.
Dice sentirse más hombre que ministro o embajador. Se ríe
de si mismo y busca en los demás una respuesta a sus poemas.
Él intenta explicar, con grandes manotazos en el aire cómo
lleva encima la vida que tanto le gusta vivir.
¿Cómo se siente?
- A veces uno se siente cansado, y entonces tienes que tener la
paciencia y la energía para recuperarte.
Yo soy un hombre de fe
¿De dónde recobra su fe?
- Yo soy un hombre de fe. De ahí puedo alimentarme.
¿No puede fallarle?
- Sí, es cierto que puede fallarme. Pero también
se está rehaciendo constantemente, esa es la lucha que tenemos
en la vida.
¿Se ríe mucho de la vida?
- Cuando puedo siempre. Hay que tener sentido del humor, y ha de
empezar por reírse de uno mismo. Hay que tener ese gran acto
de humildad.
Entrevista
realizada por Myriam Salayero González, 1989
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